El Calendario Agrícola de San Isidoro de León. (Arcaicos, 4).

Una de las entrada más populares del antiguo blog “El Murrial”, fue la dedicada al Calendario Agrícola que aparece representado en el intradós de uno de los arcos del Panteón Real de San Isidoro de León. Considerada una de las obras más importantes del arte en el reino leonés, la basílica de San Isidoro es un inmenso cofre de tesoros históricos que esperan ser descubiertos entre el silencio de los siglos. El calendario, es un reflejo de la vida del León medieval, asociando a cada uno de los meses del año la labor que le era característica, normalmente en relación con el trabajo agropecuario, aunque incluyendo también referencias al paso del tiempo o la llegada de la guerra.

Esta entrada fue publicada el 6 de enero de 2011, acompañada de imágenes (de gran tamaño) que ilustran el calendario completo. Desde un “punto de vista rural”, la vida no ha cambiado tanto en casi mil años…

EL CALENDARIO AGRÍCOLA DE SAN ISIDORO DE LEÓN.

Enero del 2011: el ciclo vuelve a empezar. A las puertas del nuevo año, se despliegan ante nuestras vidas doce meses cargados de incertidumbre, pero también de esperanzas y de buenos deseos. Un nuevo calendario acaba de comenzar, un sistema de medición del tiempo casi perfecto, más allá de la sucesión de los días y las semanas. La repetición de los fenómenos naturales, el amanecer y el anochecer, las estaciones o los ciclos lunares, sirvieron a los hombres del pasado para datar el paso del tiempo, desarrollando un calendario que poco a poco se ha ido perfeccionando hasta nuestros días. Este post trata precisamente de esto, de la medición temporal siglos atrás, concretamente en la Edad Media, a través de uno de los ejemplos más hermosos que tenemos en León: el mensario o Calendario Agrícola de San Isidoro.

En la segunda mitad del siglo X, los reyes de León Sancho I y Teresa Ansúrez de Monzón consagraron un templo en la capital con las reliquias del niño mártir San Pelayo, fallecido en Al-Andalus. Pero en los años venideros, la guerra y la espada llegaron hasta el corazón del reino, primero a causa de una guerra civil y más tarde como consecuencia de los ataques de Almanzor. Las santas reliquias de la ciudad se salvaron poniendo rumbo a Oviedo, pero no así algunos templos, como el de San Pelayo. Sería el rey de la nueva esperanza, Alfonso V quien restauró este templo, al tiempo que en las proximidades se levantaba otro para mayor gloria de San Juan Bautista. Sin embargo, el mayor cambio llegó de manos de otra pareja real, en este caso Fernando I y doña Sancha de León, quienes levantaron un nuevo templo en el recinto de San Juan y San Pelayo, en el que depositaron las reliquias de San Isidoro de Sevilla. Así nacía un monumento y un panteón acorde con la dignidad de los reyes leoneses.

El devenir de los años y el poder de los nuevos señores continuaron aportando elementos constructivos y decorativos al conjunto, entre los cuales destacan sin lugar a dudas, las pinturas del panteón real. Tomando como modelo temático la vida de Cristo, los artistas del siglo XII reflejaron sobre las paredes y techos del panteón escenas del Nuevo Testamento, desde la matanza de los inocentes a la imagen del Cristo en Majestad.

Pero si podemos concentrar la atención en medio de la “Capilla Sixtina del Románico”, nuestro interés debe desviarse hoy hacia el intradós de uno de los arcos que sostienen el inmenso armazón del edificio, donde se ha representado el llamado “Calendario Agrícola de San Isidoro”. Lo que tenemos aquí es un reflejo de la sociedad rural leonesa, donde cada mes del año se ha identificado con una actividad propia de su tiempo. Es por esto que en lugar de calendario tenemos que llamarlo mensario, porque nos muestra una actividad figurativa, cada mes es un símbolo, no una sucesión de días y semanas.

calendario_agricola_san_isidoro_elmurrial

ENERO: Marca el comienzo del año, y está representado por un hombre que cierra una puerta con su mano derecha, mientras que con la izquierda abre otra. De su cabeza llama la atención el doble rostro, que mira hacia ambos lados. Esta es una evidencia de la influencia de Roma y sus cultos, ya que lo que tenemos aquí es el dios Jano Bifronte, señor de los comienzos y de los finales. Cierra la puerta de un año que ha terminado, pero la abre al que está empezando.

FEBRERO: Parece que es un anciano cubierto con una capa oscura, que tiene al descubierto sus manos y sus pies, que calienta hacia el fuego. Quizás simbolice el frío que domina León aún en estas fechas.

MARZO: Es la primera imagen relacionada con la agricultura. Un hombre poda la vid, y la prepara para la cosecha de la uva. El vino jugó un papel importantísimo en la Edad Media, por ser una de las principales fuentes de energía en un tiempo en que no era sencillo reunir las calorías necesarias para la alimentación.

ABRIL: La imagen de la primavera, del renacer de los campos, del despertar del letargo. Un hombre nos mira de frente mientras sujeta dos plantas en las manos.

MAYO: Comienza la guerra. Con la llegada del buen tiempo se preparaban las campañas militares contra el enemigo, y aquí lo que vemos es al soldado que porta un escudo y las riendas de su caballo.

JUNIO: Los meses del verano suponen la recogida de las cosechas en los campos. Junio es un hombre que siega con una hoz, aunque el paso del tiempo no nos permite descubrir ni su rostro ni su cosecha.

JULIO: Es muy similar al mes anterior, pero ahora ya tenemos más detalles. Siega el trigo de un campo con una hoz.

AGOSTO: Tras la siega llega la trilla, separando el grano de la paja. En agosto un hombre lo está haciendo empleando un instrumento llamado mayal, formado por dos varas unidas con las que se golpeaba el cereal. Era una actividad que se hacía también con el trillo, una plancha de madera con piedras cortantes en la parte inferior que era arrastrada por animales.

SEPTIEMBRE: El vino vuelve a ser protagonista, porque lo que vemos aquí es la vendimia, la recogida de la uva.

OCTUBRE: Los animales jugaban un papel fundamental en la economía rural de la Edad Media. El porquero está alimentando a dos pequeños lechones.

NOVIEMBRE: El mes de la matanza. Un cerdo atado está a punto de ser ejecutado por el matarife, quien agarra una de sus orejas mientras levanta el instrumento con el que lo va a matar. En un tiempo en el que las condiciones de conservación de alimentos no eran las más adecuadas (aunque se conocía la salazón o el ahumado) era preferible matar a los animales en tiempo frío, para de esta forma, alargar el periodo de consumo saludable de los alimentos.

DICIEMBRE: Desde la llegada del cristianismo, el último mes del año se ha identificado con el nacimiento de Cristo y la Navidad, con la celebración y en el mejor de los casos con la opulencia. Aquí vemos a un señor sentado a la mesa, mientras sostiene un cuenco y bendice con su mano. Vuelve a ser un señor barbado, símbolo quizás de que el año ya es viejo y está terminando. De nuevo vemos el frío representado en el pie del hombre que se acerca al fuego.

Doce meses, doce actividades propias de un reino, pero también de una sociedad marcada por lo rural y la economía de subsistencia. En este mensario de San Isidoro vemos las creencias paganas, el ejército en marcha, la riqueza y la pobreza, y sobre todo el campo y sus actividades, agricultura y ganadería, símbolos también del viejo Reino de León.

NOTA: Las imágenes del calendario proceden del libro “Calendarios Medievales. San Isidoro de León”, de Ricardo Puente (2009).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s