Narraciones extraordinarias: “La Caída de la Casa Usher”. (Arcaicos, 14).

Es uno de los autores más reconocidos de los últimos siglos. Maestro de los relatos de terror y creador del género detectivesco, sólo Edgar Allan Poe es capaz de generar atmósferas propias, angustiosas, envolventes y agobiantes, con el poder de su prosa. Como sucedió con otros muchos genios del pasado, la vida no supo ofrecerle el honor que llegaría con su muerte. Abandono, miseria, enfermedad, tragedia y amor. Todos son componentes de una vida, que sin duda marcaron la obra de este genial creador.

La infinidad de publicaciones recientes de los relatos de Poe, nos permiten conocer de cerca —aunque en ocasiones perdiendo las sutilezas del lenguaje—, la obra de un autor inmortal, basada en narraciones cortas, poesías  y algunos textos más extensos. Entre las primeras destaca sin lugar a dudas la que ofrecemos en la entrada de hoy, La Caída de la Casa Usher, un texto publicado en el blog al que dio nombre, “desdelacasausher”, un 13 de diciembre del año 2010. Os animo a que os acerquéis al relato para sentir la opresión que emanan las paredes de la mansión Usher.

La historia comienza así:

“A lo largo de todo un pesado, sombrío, sordo día otoñal, cuando las nubes se ciernen agobiantes bajas en el cielo, yo había ido cruzando, solo, a caballo, por un terreno singularmente lóbrego de la campiña; y al fin, me hallé, cuando las sombras de la tarde iban cayendo, a la vista de la melancólica mansión de los Usher…”

SOBRE LA CAÍDA DE LA CASA USHER

En el año 1839 el escritor norteamericano Edgar Allan Poe lograba no sin esfuerzo, publicar en una revista el que sería uno de sus mejores relatos: La Caída de la Casa Usher (The Fall of the House of Usher). Fue en Burton’s Gentleman’s Magazine. Eso sucedió antes de la enfermedad que causaría la muerte de su mujer Virginia, antes de El Cuervo y antes de que el alcohol inundara para siempre su vida.

En The Fall of the House of Usher, encontramos al Poe más complejo y narrativo, poniendo de manifiesto algunos de los temas más habituales de su obra, como la enfermedad, la muerte de la mujer amada y la espiral que va desde lo aparentemente cotidiano a la angustia más envolvente (absoluto reflejo de su propia vida).

El protagonista es un narrador anónimo que responde a la llamada de un viejo amigo y acude a visitarlo, pues éste se encuentra mermado por la enfermedad. No es otro que R. Usher. La simple visión del viejo caserón de los Usher resulta inquietante, pero más aún su interior silencioso y oscuro. Los médicos y criados no encuentran remedio al mal que padece el señor, a quien cualquier estímulo de los sentidos le perturba. El protagonista accede a pasar algunos días con su viejo amigo, pero al poco se da cuenta de que la desgracia de la familia es aún mayor, pues la hermana de R. Usher también está muy enferma y a punto de fallecer. Su muerte no hará otra cosa que precipitar los acontecimientos que no sólo terminarán con una casa física, sino con la caída de toda una dinastía familiar.

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