1812-2012: Bicentenario de la Constitución de Cádiz, “La Pepa”. (Arcaicos, 29).

Seguimos recordando momentos escritos en los viejos blogs, y ahora es turno para rememorar lo vivido hace dos siglos en nuestra “piel de toro”. Después de una cruel guerra de carácter internacional, sufrida con especial violencia en España, el orden del pasado estaba llamado a cambiar. Un texto constitucional al que todavía hoy se recuerda como uno de los hitos esenciales de nuestra historia, marcaría el rumbo de las décadas siguientes, influyendo sobre la sociedad a distintos niveles. Vamos a conocer la historia que antecede a la redacción de la Constitución de Cádiz de 1812, llamada popularmente, “La Pepa”.

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A finales del siglo XVIII, la autoridad de los monarcas europeos se empezó a poner en entredicho. Al otro lado del océano Atlántico, las trece colonias que Gran Bretaña tenía en América del Norte se independizaron después de una cruel guerra, y en 1787 alumbraron el nacimiento de los Estados Unidos promulgando la primera constitución liberal. La influencia norteamericana no tardaría en dejarse notar en el viejo continente, especialmente en Francia, que veía cómo la revolución inundaba las calles de sus ciudades desde el año 1789. Pocos meses más tarde tomaría forma un nuevo texto constitucional en el país vecino, pero para acabar con los ecos del Antiguo Régimen, la cabeza del rey Luis XVI habría de pasar por el filo de la guillotina.

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Al otro lado de los Pirineos, en España, estos sucesos se contemplaban con recelo por la monarquía borbónica de Carlos IV, temeroso de que los aires revolucionarios se extendieran por el país. Pero lo que realmente crecía imparable era la sombra del futuro señor de Europa, un corso que había destacado en el ejército como oficial de artillería y que ahora estaba al frente del Consulado francés: su nombre, Napoleón Bonaparte. No tardaría en proclamarse emperador de Francia, iniciando su expansión militar más allá de las fronteras. Sin embargo, su gran obstáculo era Gran Bretaña, resguardada del peligro por el canal de La Mancha.

El emperador Bonaparte ordenó un gran bloqueo internacional para debilitar a los británicos, pero Portugal se opuso, lo que motivó una nueva reacción: contando con el apoyo de la monarquía española, las tropas francesas entraron en la Península. Su objetivo era sólo uno, la conquista portuguesa y el reparto del país con la casa de Borbón. Pero una vez que se consiguió, los planes cambiaron y ejército napoleónico recibió la orden de ocupar España aprovechando el vacío de poder. Lo que quizás no esperaba el emperador, era la reacción de un país que en el año 1808 desencadenó la que se conoce como guerra de la Independencia.

A medida que avanzaba el conflicto, el gobierno español tuvo que retirarse hacia el sur, y sería precisamente allí, en el extremo meridional peninsular, donde nacería un documento que jugó un importante papel en el final de la guerra y la reorganización del país, y cuyas consecuencias más importantes se verán décadas después. Fue la Constitución de 1812. Siguiendo las influencias marcadas por los textos estadounidense y francés, se elaboró la primera constitución liberal española, que no puede entenderse fuera del contexto de la guerra de la Independencia, y que recoge una serie de principios nunca antes vistos como la soberanía nacional (el poder está en las manos del pueblo), la separación de poderes, la libertad de expresión, o la inviolabilidad del domicilio.

Aquellos eran momentos de cambio. La guerra terminó en España en 1814 y mientras Napoleón derrotado lamía sus heridas, el pueblo recibió con los brazos abiertos a su nuevo rey, “el Deseado” Fernando VII. Es cierto que la Constitución de 1812 no funcionó, tal vez debido a que marcaba las pautas para un cambio demasiado radical. Las presiones de los grupos conservadores y del propio rey, que retomó el camino de la monarquía absoluta, impidieron su desarrollo, pero significó el reconocimiento por vez primera, de una serie de derechos y limitaciones al poder de los reyes que influirán decisivamente en los textos posteriores. En este año 2012 que está a punto de finalizar seguimos celebrando su 200 aniversario, y recordamos a aquellos diputados que en medio de la guerra, llevaron la esperanza a un país cuyos territorios también se extendían por América y Filipinas. El 19 de marzo de 1812, el día de San José, nacía “La Pepa”…

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